Modifica el EI mapa geopolítico

El catedrático de la Universidad de Tel Aviv, Uzi Rabi, platicó con Excélsior sobre la complicada situación que vive la región. Destacó que el principal enemigo de los gobiernos musulmanes es un movimiento musulmán, como el grupo yihadista Estado Islámico

La aparición del Estado Islámico (EI) en Oriente Medio alteró profundamente la situación geopolítica regional, al grado que hace pensar en un «retorno al futuro» donde las naciones han sido rebasadas, o desvirtuadas, por la idea de un Califato.

En una región donde el juego de alianzas ha cambiado profundamente, Israel aparece ahora como el «enemigo número dos». El principal enemigo de los gobiernos musulmanes es un movimiento musulmán, y viceversa, dijo el profesor Uzi Rabi, director del Centro Moshe Dayan para Estudios de Oriente Medio y África, en la Universidad
de Tel Aviv.

En cierta forma se puede hablar de un virus que es parte y se retroalimenta con los medios virtuales, señaló, al indicar como ejemplo que gente en París, en Bruselas, en Orlando y California, se han indoctrinado en sus propias casas, en sus computadoras, opinó Uzi durante una conversación con Excélsior, durante su visita a México.

El mundo tiene que darse cuenta y ponerse de acuerdo», dijo.

Para el catedrático, Israel es un espectador muy interesado, muy cercano, con mucho en juego, pero a diferencia de otras ocasiones, en los últimos cien años no es el actor central en un drama que virtualmente ha borrado las fronteras en gran parte de la región.

Consideró que varios países árabes, y en especial Irak y Siria, se hallan en aprietos ante un movimiento que ofrece la idea de un gran Califato, una forma de gobierno que implica la abolición de toda ley o norma no islámica.

En su periodo de máximo esplendor, el imperio musulmán, encabezado por el califa, gobernó desde Oriente Medio y Asia Occidental hasta el norte de África y España.

Pero ese periodo fue hace unos mil años.

Diría que Oriente Medio se encuentra en un estado de agitación. La tormenta está ahí», comentó Rabi.

Estamos en un capítulo distinto de la historia de Oriente Medio; y en la actual situación los estados han sido barridos; lo vemos en Libia, Yemen, Irak, Siria, y no vemos ninguna solución en construcción porque todo el mundo se apega a sus propios intereses», anotó.

Señaló, por ejemplo, que Rusia apoya al presidente Bashar al-Assad, Irán al grupo Hezbolá, Estados Unidos a los Kurdos y Arabia Saudita a los rebeldes, que están enfrentados entre sí.

Lo que hay es un montón de tácticas y no lo que alguna vez llamamos bloques de la Guerra Fría. No tenemos pedazos y piezas que se mueven alrededor, con tácticas cambiantes… hay una red de alianzas tácticas», agregó.

Tal vez sería el momento en que los diferentes países, Estados Unidos y Rusia notablemente, trabajaran juntos por la estabilidad en la región.

Para el profesor Rabi, Israel, ya no es el problema principal.

Hay una verdadera revolución geopolítica porque (Israel) no es el enemigo público número uno de nadie en Oriente Medio. Y esto trae consigo un número de alianzas tácticas que Israel está organizando con países vecinos sobre la base de que ‘el enemigo de mi enemigo puede ser mi amigo'», relató el catedrático.

En ese marco, puso como ejemplo que Egipto lucha contra los hermanos musulmanes, la agrupación Hamas y el Estado Islámico en la península del Sinaí, y eso lleva a que tenga un denominador común con Israel. «Ese es el escenario en el que Israel y Egipto están cooperando en términos de seguridad, economía y cultura», dijo.

De acuerdo con Rabi, «vemos un momento de tácticas pero no bloques».

En otro caso mencionado por el académico, el reino de Jordania tiene el apoyo de Israel, Egipto, EU y Europa, que desean la supervivencia del reino hachemita, «porque si el rey fuera derrocado habría la infiltración de lo que llamamos ideas del Estado Islámico en Jordania y entre los palestinos, y eso crearía todo un problema nuevo».

Para Rabi, lo que ocurre hoy es que «no estamos construyendo poderes, sino actos preventivos para evitar que algo suceda».

Hay otra fórmula de cooperación entre Israel y los estados del Golfo y de acuerdo con Rabi, este tipo de cálculo se construye a partir de la noción de que Irán es el enemigo de todos los demás, particularmente ante la posibilidad de que Teherán recurra a la energía nuclear.

Éste es el Oriente Medio que tenemos; no grandes estrategias, sino muchas tácticas, una red de alianzas que cambia día a día porque cada quien se apega a sus intereses», reiteró.

El catedrático destacó que para el EI los estados «no son válidos» y, de hecho, «usa la historia para cambiar el mapa de Oriente Medio» cien años después de que los países occidentales crearan un grupo de naciones, al dividir el imperio turco después de la Primera Guerra Mundial.

Para ellos, anotó, «los pueblos sólo deben ser leales a una entidad, el Califato: un estado sin límites que define a la gente por su religiosidad».

El EI quiere una formula distinta. «Cien años después, la historia ataca el mapa que fue creado por las naciones occidentales», dijo, al recordar el reparto hecho por Francia y Gran Bretaña de los antiguos territorios del Imperio Otomano, al final de la Primera Guerra Mundial.

Podría decirse que el pasado ataca al presente», comentó, al anotar que «estamos en una etapa transitoria. Mientras pensábamos que el siglo XXI sería avanzado debido a la globalización, alguien envenenó el pozo de la civilización al darle a la gente segundos pensamientos respecto a quiénes son leales», destacó.

El Estado Islámico «ha hecho eso», pero la contraparte es la «islamofobia» en Estados Unidos y Europa. «Hace que la gente vea a otros bajo un color diferente», añadió.

Lo que trato de decir es que «algo» llegó para confundir a la gente y hacerlos pensar en sí mismos como algo diferente, y eso amenaza a la cohesividad de la nación-estado… eso es lo que vemos en alguna medida en Europa y aún en Estados Unidos», opinó Rabi.

Para el catedrático israelí, se trata de un retroceso histórico, algo que sólo puede ser combatido efectivamente con la educación. «Tal vez deberíamos cambiar nuestro sistema educativo para que desde la más temprana edad deje de pensar en la diferencia de otros».

Señaló como ejemplo que «si un niño en Gaza cree, y desde el kindergarden se le dice que su motivo de vida es crecer y matar judíos… no hay posibilidades de cambio».

Los musulmanes actuales son educados como si todo el mundo fuera su enemigo, señaló, al precisar por ejemplo que algunos ataques protagonizados en Israel por niños o jovenes árabes ocurren luego de ver en sus computadoras imágenes de ataques incendiarios contra la mezquita de al Aqsa, un sitio sagrado para ellos.

Pero recordó que la educación toma tiempo y que «hay que ser pacientes», amén de que la actual generación no verá resultados. «Pero la siguiente generación…»

En ese marco opinó que los medios virtuales «están llenos de ideas lunáticas» y puede verse en los autores de los atentados en París, Orlando y Bruselas. «Todas esas personas fueron adoctrinadas mientras estaban en sus habitaciones, con sus computadoras… Es como un virus… la persona puede estar frustrada por cuestiones socieconómicas y una visión religiosa envolverá todo eso para convertirlo en un coctel letal».

Pero señaló que si bien es tiempo de que el mundo y las potencias colaboren, «nadie va a resolver los problemas de la sociedad musulmana mejor que los musulmanes… mientras no haya musulmanes que denuncien al Estado Islámico y actúen contra él estamos condenados, porque todo esto tiene que ver con quien define el Islam y qué soluciones se proponen para las sociedades musulmanas».

Recomendó que se deje que las sociedades musulmanas se desarrollen a su propio ritmo, que sus soluciones vengan de dentro. «No podemos dar soluciones a las sociedades musulmanas. Ya se trató…»

El especialista hizo notar que los musulmanes «no apoyan» al Estado islámico tal como lo presentan los yihadistas y que no son ellos quienes politizan el Islam, «sino gente que politiza la religión para obtener ganancias políticas».

En la conversación, Rabi estimó que «el mundo está en una fase transitoria», pero al mismo tiempo está «infectado» por los medios virtuales y eso hace peligroso al EI porque a través de ellos llega, literalmente, a todo el mundo.

Las acciones promovidas por el grupo provocan a su vez reacciones como las que ahora se dan en Europa, donde hay expresiones racistas que no se escuchaban ya en el siglo XX.